El sistema que tu negocio necesita y no existe.
Pedidos, turnos, stock, expedientes: lo que hoy llevás en papel, en planillas o en la cabeza. Un programa escrito para cómo trabajás vos, no una plantilla que te obliga a trabajar como ella.
Si te pasa alguna de estas, es para vos.
Son ejemplos, no casos: lo que te haríamos según lo que te llega y adónde va.
Setenta pedidos por día, y ninguno se pierde.
Los lee, arma el pedido y lo deja en pantalla ordenado por hora de retiro. Sobre el mismo WhatsApp que ya usás.
Los turnos se dan solos. El mostrador sigue atendiendo.
Da el turno, lo confirma y lo recuerda el día anterior, contra tu Google Calendar de siempre.
Cada trámite con su estado, sin preguntar en qué oficina quedó.
Quién lo tiene, qué falta y desde cuándo, en una pantalla que ve todo el equipo.
Lo que ya tenés. Si tu sistema no está en la lista, casi seguro que también.
Salís sabiendo si se puede, cuánto sale y cuánto tarda.
Ves cómo anda antes de que quede andando.
Los primeros días lo miramos juntos.
«¿No me conviene comprar un sistema hecho?»
Si hay uno que hace exactamente lo tuyo, sí, y te lo decimos. Los sistemas hechos sirven cuando tu negocio trabaja como ellos; cuando no, terminás trabajando para el sistema.
«¿Quién lo mantiene después?»
Nosotros. Y el código es tuyo: si algún día querés que lo siga otro, puede.
«¿Necesito servidores o licencias?»
No. Corre donde convenga (tu PC, un servidor chico, la nube) y no hay licencias por usuario.
¿Qué es lo que hacés todos los días a mano?
Contá qué es eso que hacés todos los días a mano. Salís sabiendo si se puede, cuánto sale y en cuánto lo tenés andando. Y si no te conviene, te lo decimos ahí mismo.